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Esta ruta, concebida como un Sendero Patrimonial, invita a descubrir los valores medioambientales, históricos y deportivos de la costa sur del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, combinando paisaje, historia militar y patrimonio cultural. Comenzamos el recorrido en uno de los símbolos más reconocibles del parque: la Iglesia de Las Salinas (1). Construida en 1907 sobre una plataforma elevada para protegerla del agua y la arena, es un ejemplo de arquitectura eclecticista del siglo XX en Almería. Destaca su campanario esbelto coronado por una pirámide y cruz de hierro, su patio-cementerio y su única nave alta y estrecha con bóveda de cañón. El templo fue erigido para las familias de salineros y pescadores que trabajaban en la zona y ha sido restaurado por el Obispado y el Ayuntamiento de Almería. Desde aquí tomamos el arcén izquierdo de la carretera, dirección sureste, con Las Salinas (2) a nuestra izquierda, pudiendo observar los grandes depósitos de sal que aún hoy evocan la actividad tradicional. A poco más de medio kilómetro alcanzamos la localidad de La Almadraba de Monteleva (3). Cruzamos el paso de peatones y seguimos por el pequeño paseo marítimo, hasta el cruce con calle Cala Carbón, donde se encuentra el Aljibe de La Almadraba, una estructura abovedada de uso privado y pequeño tamaño. Tras visitarlo, regresamos al paseo marítimo y retomamos el sentido este.
Dejamos atrás el núcleo urbano y, tras el Chiringuito El Parque, cruzamos de nuevo al margen izquierdo de la carretera, junto a una valla metálica. Caminamos unos 150 m y, al llegar a un cruce, tomamos el camino de la izquierda. Cien metros después, giramos a la derecha, cruzando sobre la acequia que abastece Las Salinas, y seguimos por una amplia pista de tierra que nos lleva a la rotonda de acceso a La Fabriquilla. Continuamos por el arcén izquierdo de la carretera al Faro, y tras unos 150 m, tomamos un camino (4) a la izquierda, una pista de tierra recta que, tras unos 500 m, gira al sur y nos conduce a los restos del serpentín y la chimenea de la fundición de plomo (5), testigos del pasado minero de la zona. Desde allí descendemos hacia el este para reencontrarnos con la carretera principal, habiendo recorrido 3 km desde el inicio. Proseguimos en dirección sur, ascendiendo hacia el Faro de Cabo de Gata. Debemos extremar la precaución: el camino sigue el arcén de la carretera, con tráfico frecuente. Conviene comprobar el itinerario en ortofoto o cartografía antes de realizar la ruta, para identificar el lado más seguro. A nuestra derecha se abre el Mediterráneo, y a la izquierda se levanta la impresionante masa volcánica del Cabo. En este punto observamos, al borde del mar, un nido de ametralladoras de la Guerra Civil, hacia el que desciende un pequeño sendero desde la carretera. Bajamos con cuidado hasta el Búnker (6), estructura de hormigón armado que defendía la Batería de Costa situada en las alturas, vigilando los posibles desembarcos en la Cala del Lancón. Conviene avanzar con máxima precaución, ya que la zona es escarpada y con piedras sueltas, con riesgo de caída. Regresamos por el mismo sendero hasta la carretera y seguimos ascendiendo hacia el Faro. Unos 250 m más adelante, cruzamos con precaución y tomamos una antigua pista militar, poco definida, que sube hasta la Batería de Costa (7-9). A los pocos metros encontramos el pozo de la segunda pieza (7), parcialmente colmatado, junto a un refugio excavado en la roca. Siguiendo la pista llegamos a las dependencias de vida y servicio (8), con muros almenados que recuerdan a una fortaleza. Tras pasar un antiguo polvorín subterráneo, alcanzamos la primera pieza de artillería (9), protegida por una trinchera. Esta batería, equipada con dos cañones Vickers, fue construida tras el bombardeo de Almería (1937) por la Kriegsmarine alemana, estableciendo fuego cruzado con otra batería situada en Roquetas de Mar. Al finalizar la contienda, las piezas fueron devueltas a Cartagena. A unos 200 m más adelante subimos por una corta pendiente de 30 m hasta el puesto de mando de la batería, donde se hallaba el telémetro para el cálculo de disparos. Aunque la estructura ha perdido su cubierta, aún conserva su forma original de hormigón armado. De nuevo en la carretera, continuamos hacia el Faro de Cabo de Gata. Tras unos 4,5 km acumulados, seguimos durante otro kilómetro hasta el Barranco de La Cruceta, donde la carretera se cruza con la vereda de subida a La Testa (10). En este ascenso encontramos un aljibe (11) y, más arriba, en el collado entre el Cerro San Miguel y la loma de 296 m, los restos del Refugio de la Testa (12). Esta construcción, utilizada por los artilleros, se levantó sobre una atalaya de época de Carlos III, arruinada por un terremoto. Desde aquí se controlaban los ataques aéreos con una visión de 360° sobre la costa y la batería inferior. El mirador natural de la Testa ofrece una panorámica excepcional: Vela Blanca, el Faro, la Playa del Corralete, La Fabriquilla, Las Salinas, la Iglesia de Las Salinas, toda la bahía de Almería, Roquetas, Sierra de Gádor, Nevada, Filabres, Alhamilla… y el Mediterráneo, siempre acompañándonos. ⚠️ Consejos de seguridad: El ascenso y descenso a la Testa deben realizarse por la senda marcada. Evitar pisar piedras sueltas y mirar el paisaje solo en zonas seguras. La cara sur es abrupta y existe riesgo de caída al vacío: máxima precaución. Hasta este punto llevamos 6,7 km. Emprendemos el descenso por la misma vereda hasta la carretera, tomando rumbo norte hacia La Fabriquilla (13). Entramos en la barriada, que debe su nombre a una antigua fábrica de fundición de plomo, origen de su poblamiento a finales del siglo XIX. Los restos visibles de canalizaciones de piedra y chimeneas nos recuerdan aquel pasado minero, antes de que el pueblo se volcara en la pesca. Finalmente, seguimos por el arcén en dirección a La Almadraba de Monteleva, pasando junto a las Casas y Almacenes de Las Salinas (14) y regresando a nuestro punto de partida frente a la Iglesia de Las Salinas (15). Con ello completamos un itinerario de 9,5 km, cargado de historia, paisaje y memoria, que combina el legado industrial y militar del Cabo con su incomparable belleza natural.
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